Es un tratamiento de hidratación profunda que repara el cabello dañado desde el interior. Aunque su nombre puede generar confusión, no contiene toxina botulínica. En realidad, se le denomina así por su efecto rejuvenecedor, ya que actúa como un “lifting” para el pelo, aportándole fuerza, brillo y elasticidad.
A diferencia de otros tratamientos como la keratina en crema, que también busca alisar, el botox no altera la forma del cabello, sino que lo fortalece. Por lo mismo, es ideal para quienes quieren revitalizar su pelo sin someterlo a procesos químicos agresivos.
Además, puede utilizarse con productos complementarios como keratina sin sal o shampoo con keratina, potenciando su efecto reparador y prolongando sus beneficios.
Existen diversos tipos de bótox para darle una nueva vida a tu cabello y cada uno está elaborado para diferentes necesidades capilares.
Incorpora colágeno hidrolizado y es ideal para cabellos extremadamente secos o quebradizos. Su principal beneficio es devolver la elasticidad perdida, además de aportar una capa protectora que refuerza cada hebra. También es especialmente útil después de procesos como decoloraciones o tinturas frecuentes.
